Siempre hay la misma polémica cuando llega septiembre y con él, la vuelta al cole de nuestros hijos. Y siempre es por lo mismo: el dinero.
En este tema, hay que mirar las dos caras de la moneda. Por un lado, está más que claro que la compra de los libros + el material que te piden los profesores + ropa y calzado, de cara al invierno (porque lo del invierno anterior se les ha quedado pequeño), sale un poquito, demasiado, caro; y ésto es sólo lo básico. Hay que pensar que hay famílias que necesitan (por trabajo, porque la madre no tiene ayuda de familiares, etc) tirar mano del comedor, transporte escolar, la escuela de la mañana (antes de que empieze el horario de las clases), clases extraescolares, ... Y todo ésto tratándose de un colegio público, que es el más barato.
Por eso, tendrían que poner más ayudas, becas o que los libros de texto fueran gratis. Porque... ¿Qué pasa con las famílias que tienen tres, cuatro o más hijos? POr muchas ayudas que les den, no es suficiente.
Y, por otro lado, están los padres que se quejan de todo lo mencionado anteriormente, pero que llevan a sus hijos a colegios privados, dónde, lógicamente, los gastos se triplican, ya que en estos colegios, el transporte escolar y el uniforme (tanto escolar como deportivo) es obligatorio.
Cada caso tiene sus ventajas y sus desventajas, pero todo sería más fácil si el gobierno se tomara en serio estos problemas y decidiera, de una vez por todas, ponerles solución.